Tipos de radiografías dentales: cuál necesitás y para qué sirve cada una
infoInformación general para pacientes; no reemplaza la consulta con tu odontólogo.
Si tu dentista te pidió una radiografía y no entendiste por qué necesitás esa y no otra, no estás solo. Existen al menos 8 tipos distintos de radiografías dentales, cada una con un objetivo clínico específico, y cada una expone al paciente a una dosis diferente de radiación.
En esta guía vas a encontrar, en lenguaje claro: para qué sirve cada radiografía dental, cuándo se indica, cuánta radiación implica y por qué (en general) es mucho menos peligrosa de lo que pensás.
¿Por qué los dentistas piden radiografías?
Buena parte de lo que importa en tu boca (raíces, hueso, caries entre dientes, quistes, terceros molares, abscesos, lesiones óseas) está oculta bajo la encía o entre piezas. La radiografía es la forma no invasiva de ver eso sin abrir nada.
Sin radiografía, un endodoncista no sabe cuántos conductos tiene tu muela. Un implantólogo no sabe si tenés hueso suficiente. Un ortodoncista no puede planificar un tratamiento. Un odontólogo general puede no detectar una caries proximal hasta que ya destruyó la pieza.
Los 8 tipos de radiografías dentales más comunes
1. Radiografía periapical
Es la más clásica: una imagen pequeña (3x4 cm aprox) que muestra una pieza completa, desde la corona hasta la punta de la raíz, incluyendo el hueso que la rodea.
- Para qué sirve: diagnosticar caries profundas, lesiones periapicales (granulomas, quistes), fracturas radiculares, control de endodoncias, evaluación de implantes.
- Cuándo se pide: dolor localizado en una pieza, control post-endodoncia, antes de una extracción.
- Dosis aproximada: menos de 0,0015 mSv (1,5 µSv) según la Comisión Europea: unas horas de radiación natural ambiental.
2. Radiografía bite-wing (de aleta mordible)
Mostrá las coronas de los dientes superiores e inferiores en una misma toma, con el paciente mordiendo una pequeña aleta. Es la reina del diagnóstico de caries interproximales (las que están entre dos dientes).
- Para qué sirve: detectar caries entre piezas, evaluar la cresta ósea en periodontitis temprana, controlar restauraciones.
- Cuándo se pide: control de rutina anual o bianual, especialmente en pacientes con alto riesgo de caries.
- Dosis aproximada: como la periapical, menos de 0,0015 mSv por toma.
3. Radiografía panorámica (ortopantomografía)
La famosa “foto de toda la boca”. Una sola imagen muestra los 32 dientes, ambos maxilares, la articulación temporomandibular (ATM), los senos maxilares y las fosas nasales.
- Para qué sirve: evaluación general, planificación de ortodoncia, detección de terceros molares retenidos, fracturas mandibulares, quistes, planificación inicial de implantes.
- Cuándo se pide: primera consulta integral, antes de ortodoncia, evaluación de muelas de juicio.
- Dosis aproximada: de 0,0027 a 0,024 mSv según el equipo (de unas horas a 3 días de radiación natural).
- Limitación importante: no es buena para detectar caries pequeñas. Es vista panorámica, no de detalle.
4. Telerradiografía lateral de cráneo
Una imagen de perfil del cráneo, tomada a distancia estandarizada (1.5 metros), que se usa principalmente en ortodoncia para hacer mediciones cefalométricas.
- Para qué sirve: diagnóstico ortodóncico, planificación de cirugía ortognática, evaluación de crecimiento en niños y adolescentes.
- Cuándo se pide: al iniciar un tratamiento de ortodoncia o antes de cirugía maxilofacial.
- Dosis aproximada: menos de 0,006 mSv.
5. Radiografía oclusal
Imagen tomada con la película (o sensor) entre los dientes, mientras el paciente muerde. Da una vista superior o inferior del arco dental completo.
- Para qué sirve: ver dientes supernumerarios, fracturas de paladar, cálculos en glándulas salivales, lesiones del piso de la boca.
- Cuándo se pide: trauma facial, niños con dientes que no erupcionan, sospecha de cálculos salivales.
6. Tomografía computarizada de haz cónico (CBCT)
Es la tecnología más avanzada en radiología dental. Genera una imagen tridimensional (3D) del maxilar, mandíbula, dientes, ATM y vías aéreas superiores con precisión milimétrica.
- Para qué sirve: planificación quirúrgica de implantes, evaluación de terceros molares cercanos al nervio dentario, diagnóstico de fracturas radiculares verticales, ATM, ortodoncia compleja, endodoncia de casos difíciles.
- Cuándo se pide: cuando una radiografía 2D no es suficiente. No es de rutina.
- Dosis aproximada: muy variable según el equipo y el tamaño del volumen: de 0,011 a 0,674 mSv para un volumen dentoalveolar, según la Comisión Europea. En general, bastante menos que una tomografía médica convencional de cabeza.
7. Radiografía de ATM
Imágenes específicas de la articulación temporomandibular, en posiciones de boca abierta y cerrada.
- Para qué sirve: diagnóstico de trastornos temporomandibulares (chasquidos, bloqueos, dolor articular), artrosis, luxaciones.
- Cuándo se pide: dolor o limitación al abrir la boca, ruidos articulares, bruxismo severo. Hoy en muchos casos se reemplaza por CBCT o resonancia.
8. Sialografía
Estudio menos común que usa contraste radiopaco para visualizar las glándulas salivales y sus conductos.
- Para qué sirve: obstrucciones salivales, cálculos, tumores glandulares.
- Cuándo se pide: hinchazón recurrente de glándulas salivales, sospecha de patología glandular.
¿Son peligrosas las radiografías dentales?
Esta es la pregunta que más asusta a los pacientes, y la respuesta corta es: no, en condiciones normales no.
Para poner las cosas en perspectiva, todos recibimos radiación natural de fondo simplemente por vivir en el planeta (rayos cósmicos, gas radón, alimentos): aproximadamente 3 mSv por año.
Comparativa de dosis equivalentes:
- Una radiografía periapical = unas horas de radiación natural.
- Una panorámica = de unas horas a 3 días de radiación natural.
- Un vuelo largo, como Buenos Aires – Madrid = del orden de 0,05 mSv (varias panorámicas).
- Una tomografía de tórax convencional = alrededor de 7 mSv (miles de periapicales).
- Límite anual de dosis para el público general por prácticas con radiación = 1 mSv (sin contar el fondo natural ni los estudios médicos).
Es decir: la dosis de cada radiografía dental es muy baja. Aun así, cada estudio tiene que estar indicado: la regla es usar la menor dosis razonable para responder una pregunta clínica concreta. Los equipos modernos, con sensores digitales, usan bastante menos dosis que la película tradicional.
Casos especiales: embarazo, niños y oncológicos
Embarazo
Si una radiografía es necesaria (por ejemplo, ante una infección dental que pone en riesgo a la madre y al bebé), se puede hacer: el haz apunta a la boca y la dosis que llega al abdomen es mínima. Lo que no es urgente se suele dejar para más adelante, y para los tratamientos programados se prefiere el segundo trimestre. Avisá siempre al odontólogo si estás embarazada o creés estarlo.
Niños
Los niños son más sensibles a la radiación porque sus tejidos están en crecimiento. Los protocolos pediátricos usan dosis aún más bajas, sensores más pequeños y se restringe la frecuencia. Las guías internacionales recomiendan no hacer radiografías de rutina en niños sin riesgo de caries: solo cuando hay indicación clínica clara.
Pacientes oncológicos en radioterapia de cabeza y cuello
Requieren coordinación con el oncólogo radioterapeuta. Las radiografías dentales de rutina se evalúan caso por caso.
¿Cada cuánto debería hacerme radiografías dentales?
No existe una respuesta única, pero las guías de la American Dental Association (ADA) y la FDA sugieren orientativamente:
- Adulto sano, bajo riesgo de caries: bite-wings cada 24-36 meses. Panorámica cada 5-10 años o según necesidad clínica.
- Adulto con riesgo moderado/alto de caries o periodontitis: bite-wings cada 12-18 meses.
- Niños con dentición primaria/mixta: bite-wings cada 12-24 meses si hay riesgo.
- Pacientes en tratamiento activo (endo, perio, ortodoncia, implantes): según el plan individual.
Si un odontólogo te pide radiografías en cada visita “de rutina” sin justificación clínica, es válido pedir una explicación. La norma internacional es ALARA (As Low As Reasonably Achievable): la menor dosis razonablemente posible. Si sos odontólogo y querés repasar cómo leer la más pedida, tenés cómo leer una radiografía panorámica.
Radiografías digitales vs. analógicas: ¿hay diferencia?
Sí, y bastante. Las radiografías digitales usan sensores electrónicos en lugar de película química y tienen varias ventajas:
- Menor dosis de radiación que la película tradicional.
- Resultado inmediato: aparecen en pantalla en segundos, sin revelado químico.
- Procesamiento digital: el odontólogo puede ajustar contraste, brillo, hacer mediciones y zoom.
- Almacenamiento: se guardan en el historial digital del paciente, sin riesgo de extravío.
- Compartibles: se pueden enviar al especialista, al laboratorio o al propio paciente por mail o portal.
Si tu consultorio sigue revelando placas a mano en un cuartito oscuro con líquidos químicos, está usando tecnología de hace 25 años. No es ilegal, pero hay alternativas mucho mejores y más seguras.
Si sos profesional, en DentalCore generás la orden con los datos del paciente y tu matrícula, la imprimís o le mandás por WhatsApp el detalle de los estudios con un botón, y todo queda registrado en la ficha.
Preguntas frecuentes
¿Las radiografías dentales causan cáncer?
No hay evidencia sólida de que las radiografías dentales modernas, bien indicadas, aumenten el riesgo de cáncer de forma medible: la dosis de una periapical es de unas horas de radiación natural. Aun así, cada estudio tiene que estar justificado, y el riesgo de no diagnosticar a tiempo una infección, un tumor o una caries profunda suele ser mucho mayor.
¿Tengo que usar el delantal de plomo en una radiografía dental?
Las recomendaciones más recientes dicen que no. La Academia Americana de Radiología Oral y Maxilofacial (AAOMR, 2023) y la ADA (2024) recomiendan dejar de usar de rutina el delantal de plomo y el collarín tiroideo, porque con los equipos y la técnica actuales la dosis es mínima y esos protectores no frenan la radiación que se dispersa dentro del cuerpo; además, el collarín puede tapar la zona que hay que ver. Algunas jurisdicciones todavía los exigen por norma local: si te lo ponen, no es mala práctica.
¿Puedo pedir copia de mis radiografías?
Sí. En Argentina, la Ley 26.529 de Derechos del Paciente establece que el paciente es titular de su historia clínica y tiene derecho a una copia. Podés pedirla en formato digital o impresa.
¿Qué pasa si tengo radiografías recientes de otro consultorio?
Llevalas. Un buen profesional las va a aprovechar antes de pedirte nuevas, y te ahorrás dinero, tiempo y radiación. Lo ideal es que estén en formato digital (JPG, PNG o DICOM) para no perder calidad.
Conclusión
Las radiografías dentales son una de las herramientas diagnósticas más útiles, seguras y accesibles que existen en odontología. No hay que tenerles miedo, pero tampoco tomárselas a la ligera: cada estudio debe estar indicado, justificado y registrado.
La próxima vez que tu dentista te pida una, ya sabés qué preguntar, qué esperar y por qué la necesitás. La información también es parte del tratamiento.
Esta guía es informativa y resume referencias publicadas (Comisión Europea, Radiation Protection 172; ADA y AAOMR). Las dosis son aproximadas y cambian con cada equipo. No reemplaza el criterio clínico ni la consulta con tu odontólogo, que es quien indica cada estudio.

Dr. Alfredo Di Tullio
Odontólogo · CEO & Fundador de DentalCore
Diseñando software dental desde el sillón, para el sillón.