Tipos de radiografías dentales: cuál necesitás y para qué sirve cada una
Si tu dentista te pidió una radiografía y no entendiste por qué necesitás esa y no otra, no estás solo. Existen al menos 8 tipos distintos de radiografías dentales, cada una con un objetivo clínico específico, y cada una expone al paciente a una dosis diferente de radiación.
En esta guía vas a encontrar, en lenguaje claro: para qué sirve cada radiografía dental, cuándo se indica, cuánta radiación implica y por qué (en general) es mucho menos peligrosa de lo que pensás.
¿Por qué los dentistas piden radiografías?
El ojo humano ve solo el 30% de lo que pasa en tu boca. El otro 70% (raíces, hueso, caries entre dientes, quistes, terceros molares, abscesos, lesiones óseas) está oculto bajo la encía o entre piezas. La radiografía es la única forma no invasiva de ver eso sin abrir nada.
Sin radiografía, un endodoncista no sabe cuántos conductos tiene tu muela. Un implantólogo no sabe si tenés hueso suficiente. Un ortodoncista no puede planificar un tratamiento. Un odontólogo general puede no detectar una caries proximal hasta que ya destruyó la pieza.
Los 8 tipos de radiografías dentales más comunes
1. Radiografía periapical
Es la más clásica: una imagen pequeña (3x4 cm aprox) que muestra una pieza completa, desde la corona hasta la punta de la raíz, incluyendo el hueso que la rodea.
- Para qué sirve: diagnosticar caries profundas, lesiones periapicales (granulomas, quistes), fracturas radiculares, control de endodoncias, evaluación de implantes.
- Cuándo se pide: dolor localizado en una pieza, control post-endodoncia, antes de una extracción.
- Dosis aproximada: 0.005 mSv (equivalente a unas 12 horas de radiación natural ambiental).
2. Radiografía bite-wing (de aleta mordible)
Mostrá las coronas de los dientes superiores e inferiores en una misma toma, con el paciente mordiendo una pequeña aleta. Es la reina del diagnóstico de caries interproximales (las que están entre dos dientes).
- Para qué sirve: detectar caries entre piezas, evaluar la cresta ósea en periodontitis temprana, controlar restauraciones.
- Cuándo se pide: control de rutina anual o bianual, especialmente en pacientes con alto riesgo de caries.
- Dosis aproximada: 0.005 mSv por toma.
3. Radiografía panorámica (ortopantomografía)
La famosa “foto de toda la boca”. Una sola imagen muestra los 32 dientes, ambos maxilares, la articulación temporomandibular (ATM), los senos maxilares y las fosas nasales.
- Para qué sirve: evaluación general, planificación de ortodoncia, detección de terceros molares retenidos, fracturas mandibulares, quistes, planificación inicial de implantes.
- Cuándo se pide: primera consulta integral, antes de ortodoncia, evaluación de muelas de juicio.
- Dosis aproximada: 0.01 mSv (equivalente a 1 día de radiación natural).
- Limitación importante: no es buena para detectar caries pequeñas. Es vista panorámica, no de detalle.
4. Telerradiografía lateral de cráneo
Una imagen de perfil del cráneo, tomada a distancia estandarizada (1.5 metros), que se usa principalmente en ortodoncia para hacer mediciones cefalométricas.
- Para qué sirve: diagnóstico ortodóncico, planificación de cirugía ortognática, evaluación de crecimiento en niños y adolescentes.
- Cuándo se pide: al iniciar un tratamiento de ortodoncia o antes de cirugía maxilofacial.
- Dosis aproximada: 0.005-0.01 mSv.
5. Radiografía oclusal
Imagen tomada con la película (o sensor) entre los dientes, mientras el paciente muerde. Da una vista superior o inferior del arco dental completo.
- Para qué sirve: ver dientes supernumerarios, fracturas de paladar, cálculos en glándulas salivales, lesiones del piso de la boca.
- Cuándo se pide: trauma facial, niños con dientes que no erupcionan, sospecha de cálculos salivales.
6. Tomografía computarizada de haz cónico (CBCT)
Es la tecnología más avanzada en radiología dental. Genera una imagen tridimensional (3D) del maxilar, mandíbula, dientes, ATM y vías aéreas superiores con precisión milimétrica.
- Para qué sirve: planificación quirúrgica de implantes, evaluación de terceros molares cercanos al nervio dentario, diagnóstico de fracturas radiculares verticales, ATM, ortodoncia compleja, endodoncia de casos difíciles.
- Cuándo se pide: cuando una radiografía 2D no es suficiente. No es de rutina.
- Dosis aproximada: 0.05-0.1 mSv (volumen pequeño) hasta 0.2 mSv (volumen grande). Sigue siendo 10-20 veces menos que una tomografía médica convencional de cabeza.
7. Radiografía de ATM
Imágenes específicas de la articulación temporomandibular, en posiciones de boca abierta y cerrada.
- Para qué sirve: diagnóstico de trastornos temporomandibulares (chasquidos, bloqueos, dolor articular), artrosis, luxaciones.
- Cuándo se pide: dolor o limitación al abrir la boca, ruidos articulares, bruxismo severo. Hoy en muchos casos se reemplaza por CBCT o resonancia.
8. Sialografía
Estudio menos común que usa contraste radiopaco para visualizar las glándulas salivales y sus conductos.
- Para qué sirve: obstrucciones salivales, cálculos, tumores glandulares.
- Cuándo se pide: hinchazón recurrente de glándulas salivales, sospecha de patología glandular.
¿Son peligrosas las radiografías dentales?
Esta es la pregunta que más asusta a los pacientes, y la respuesta corta es: no, en condiciones normales no.
Para poner las cosas en perspectiva, todos recibimos radiación natural de fondo simplemente por vivir en el planeta (rayos cósmicos, gas radón, alimentos): aproximadamente 3 mSv por año.
Comparativa de dosis equivalentes:
- Una radiografía periapical = medio día de radiación natural.
- Una panorámica = 1 día de radiación natural.
- Un vuelo Buenos Aires – Madrid = 0.05 mSv (equivale a 5 panorámicas).
- Una tomografía de tórax convencional = 7 mSv (700 periapicales).
- Límite anual recomendado para el público general = 1 mSv (sin contar el fondo natural).
Es decir: podrías hacerte cientos de radiografías dentales por año sin acercarte a un nivel considerado de riesgo. Los protocolos modernos usan sensores digitales que reducen la dosis hasta 10 vecescomparado con la película tradicional.
Casos especiales: embarazo, niños y oncológicos
Embarazo
La regla es posponer todo lo que se pueda. Si una radiografía es realmente necesaria (por ejemplo, ante una infección dental que pone en riesgo a la madre y al bebé), se realiza con doble protección plomada (delantal y collarín tiroideo) y se prefiere el segundo trimestre. Avisá siempre al odontólogo si estás embarazada o creés estarlo.
Niños
Los niños son más sensibles a la radiación porque sus tejidos están en crecimiento. Los protocolos pediátricos usan dosis aún más bajas, sensores más pequeños y se restringe la frecuencia. Las guías internacionales recomiendan no hacer radiografías de rutina en niños sin riesgo de caries: solo cuando hay indicación clínica clara.
Pacientes oncológicos en radioterapia de cabeza y cuello
Requieren coordinación con el oncólogo radioterapeuta. Las radiografías dentales de rutina se evalúan caso por caso.
¿Cada cuánto debería hacerme radiografías dentales?
No existe una respuesta única, pero las guías de la American Dental Association (ADA) y la FDA sugieren orientativamente:
- Adulto sano, bajo riesgo de caries: bite-wings cada 24-36 meses. Panorámica cada 5-10 años o según necesidad clínica.
- Adulto con riesgo moderado/alto de caries o periodontitis: bite-wings cada 12-18 meses.
- Niños con dentición primaria/mixta: bite-wings cada 12-24 meses si hay riesgo.
- Pacientes en tratamiento activo (endo, perio, ortodoncia, implantes): según el plan individual.
Si un odontólogo te pide radiografías en cada visita “de rutina” sin justificación clínica, es válido pedir una explicación. La norma internacional es ALARA (As Low As Reasonably Achievable): la menor dosis razonablemente posible.
Radiografías digitales vs. analógicas: ¿hay diferencia?
Sí, y bastante. Las radiografías digitales usan sensores electrónicos en lugar de película química y tienen varias ventajas:
- Menor dosis de radiación: hasta un 90% menos que la película tradicional.
- Resultado inmediato: aparecen en pantalla en segundos, sin revelado químico.
- Procesamiento digital: el odontólogo puede ajustar contraste, brillo, hacer mediciones y zoom.
- Almacenamiento: se guardan en el historial digital del paciente, sin riesgo de extravío.
- Compartibles: se pueden enviar al especialista, al laboratorio o al propio paciente por mail o portal.
Si tu consultorio sigue revelando placas a mano en un cuartito oscuro con líquidos químicos, está usando tecnología de hace 25 años. No es ilegal, pero hay alternativas mucho mejores y más seguras.
Si sos profesional, en DentalCore podés generar órdenes de radiografía con datos del paciente y del profesional, enviarlas por WhatsApp en un clic, guardarlas en el portal del paciente y dejar todo registrado en la historia clínica digital, sin imprimir ni una hoja.
Preguntas frecuentes
¿Las radiografías dentales causan cáncer?
No hay evidencia científica sólida de que las radiografías dentales modernas, con sensores digitales y protección adecuada, aumenten el riesgo de cáncer. La dosis es ínfima comparada con otras fuentes diarias. El riesgo de no diagnosticar a tiempo una infección, un tumor o una caries profunda es infinitamente mayor.
¿Tengo que usar el delantal de plomo?
Hoy las guías más actualizadas (2023) de la ADA y la AAOMR ya no exigen delantal de plomoen radiografías intraorales con equipos digitales modernos, porque la radiación dispersa es prácticamente nula. Sí se recomienda el collarín tiroideo en pacientes jóvenes. Pero si te lo ofrecen, no es un signo de mala práctica: es prudencia.
¿Puedo pedir copia de mis radiografías?
Sí. Tus radiografías son tuyas. La historia clínica le pertenece al consultorio como soporte físico, pero los datos son del paciente. En Argentina, la Ley 26.529 te garantiza el acceso a tu información de salud. Podés pedir una copia digital o impresa.
¿Qué pasa si tengo radiografías recientes de otro consultorio?
Llevalas. Un buen profesional las va a aprovechar antes de pedirte nuevas. Ahorrás dinero, tiempo y radiación. Lo ideal es que estén digitalizadas (formato JPG, PNG o DICOM) para evitar pérdida de calidad.
Conclusión
Las radiografías dentales son una de las herramientas diagnósticas más útiles, seguras y accesibles que existen en odontología. No hay que tenerles miedo, pero tampoco tomárselas a la ligera: cada estudio debe estar indicado, justificado y registrado.
La próxima vez que tu dentista te pida una, ya sabés qué preguntar, qué esperar y por qué la necesitás. La información también es parte del tratamiento.

Dr. Alfredo Di Tullio
Odontólogo · CEO & Fundador de DentalCore
Diseñando software dental desde el sillón, para el sillón.